Probablemente ya hayas escuchado el término “cloud computing”, y si no es así estoy seguro que es una tecnología que muy probablemente estés usando (inclusive ahora mismo).

En éste artículo de hoy, vamos a hablar acerca de ello, al final, entenderás que significa, como se usa y porqué se ha convertido creemos en el nuevo estándar en las tecnologías, encontrándose prácticamente en todas las aplicaciones que usamos hoy en día.

¿Qué es cloud computing?

No te preocupes, aunque el término suena complejo, en realidad es más fácil de lo que parece:cloud computing o computación en la nube simplemente hace referencia al acceso y almacenamiento de los datos de trabajo en aplicaciones, servidores y plataformas en la nube. Esto implica reemplazar la forma tradicional de “hacer las cosas” en el mundo del desarrollo de tecnologías informáticas.

Anteriormente, éstas acciones que te mencionamos anteriormente (acceso, almacenamiento, etc) estaban orientadas a los discos duros de cada ordenador; esto quiere decir que una gran compañía debía contar con una gran infraestructura (inmensa de hecho) acaparando unos cuantos metros cuadrados de servidores internos.

¿Cómo se usa cloud computing en la actualidad?

Hoy en día, si usas servicios que van desde compartir una simple foto, hasta alguna función en específico que requiera un procesamiento superior, como por ejemplo una app que cuente tus pasos, el tiempo, la distancia, las calorías y permita compartirla con otros usuarios; da igual, en todo caso estás usando el cloud computing.

Las plataformas de servicios en la nube permiten hacer éstas operaciones a un bajo costo, ya que para desarrollar éstas apps, no necesitas invertir en adquisición de equipos, infraestructura informática y todo éste gran etcétera que implicaría montar una estructura como servidor de tu aplicación sino que hoy en día hay muchas empresas que hacen esto por ti (Amazon AWS es una de las más conocidas con su servicio AWS) y simplemente venden sus servicios a través de la nube y tú simplemente te encargas de pagar únicamente por los recursos que llegue a utilizar, teniendo así tu propia infraestructura pero en la nube.

¿Qué es eso de la infraestructura en la nube?

Es simplemente eso, en términos generales, tener una infraestructura de datos informáticos de una forma virtual en lugar de físico. Ahora, vamos más en profundidad, existen 3 tipos principales de infraestructura las cuales son:

Saas (Software as a service): Para ejecutar aplicaciones en la nube como servicio. En éste tipo entran la mayoría de los que usas: Gmail, Skype, etc.

Paas (Platform as a service): éste tipo está más orientado para desarrolladores: Red hat OpenShift, Google App Engine.

Iaas (Infraestructure as a service): Ofrecen infraestructuras de almacenamiento y máquinas virtuales en la nube. Es decir la infraestructura necesaria para montar cualquiera de los otros dos servicios. Azure, Amazon Web Services, vCloud, Openstack.

¿Amazon Web Services u Openstack?

Amazon Web Services (AWS) ofrece un amplio conjunto de servicios globales de informática, almacenamiento, bases de datos, análisis, aplicaciones y etc. Por otro lado Openstack es la suma de varios componentes que tienen una función específica y que puedes instalar de manera separada o conjunta según la distribución que elijas.

Es totalmente modular, puedes elegir que instalar y que no. En éste enlace podrás acceder a un completo Curso de OpenStack avanzado (COA) y desde aquí puedes obtener tu certificación oficial AWS Associate.

Así que Openstack está pensada para ofrecer una infraestructura para nubes tanto públicas como privadas.

¿Hay riesgos tiene el cloud computing?

Hay dos principales riesgos del trabajo en la nube que residen básicamente en:

  1. la privacidad ya que genera cierta duda en los usuarios finales respecto de cuales son los datos que se alojan en los sistemas en la nube ya que, en ocasiones, los términos y condiciones de estos servicios pueden incluir cláusulas ambiguas al respecto.
  2. la disponibilidad ya que la mayoría de ellas tienen casi un 100% de tiempo disponible, aunque no hay que olvidar apagones como los de 2012 o 2014, que apagaron servicios como Dropbox, Gmail, Adobe, Evernote, iCloud y parte de Microsoft, entre otros.

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